21 julio 2009

Entrevista a Dino Valls






La revista italiana Bang Art ha publicado su tercer número, y en las páginas que comprenden de la 12 a la 17 se pueden oír dos voces, la de Alessio Trabacchini y la de Dino Valls. A continuación queda expuesta la entrevista:






Nostro Signore DINO VALLS
La calligrafia ortopedica dell’inconscio.

No pintas nunca a partir de sujetos reales. ¿Podrías contarnos cómo nacen y se concretizan las imágenes y los símbolos en tu mente y luego en la tela?
No soy un pintor realista. La idea inicial surge de manera muy imprecisa, como una sensación, una paradoja visual, un concepto a veces abstracto que viene cargado de una especial energía inconsciente. Percibo esta fuerte carga psíquica de significado profundo, aunque no sea capaz de comprenderlo racionalmente.

¿Son sensaciones y conceptos que nacen en estado de vigilia o también en los sueños?
Alguna vez esa idea inicial ha provenido de un sueño, pero no es lo habitual. A partir de ahí, viene un proceso de “obsesión” con ese tema, esa imagen, ese primer boceto que anoto en un papel. Y durante ese proceso, que puede durar semanas, voy realizando decenas de bocetos en los que se va componiendo de forma figurativa un escenario visual con figuras y entornos en el que se va concretizando, “realizándose” esa primera “irrealidad” interior, en una composición figurativa y verosímil. Aparte del aspecto “real” que va adquiriendo, se va enriqueciendo con una labor de “intelectualización” en la que se van mezclando, elaborando y profundizando otros elementos conscientes, culturales y racionales que, en ese proceso de sensibilización en el tema, percibo como pertenecientes y enriquecedores del contenido inconsciente inicial. Al final, tengo un boceto definitivo con la idea prácticamente definida y entonces preparo la tabla o el soporte correspondiente y comienzo la fase de pintura, siempre como una labor de imaginación, ya que no utilizo modelos de la vida real sino idealizaciones, tanto de los personajes como de los escenarios.

Un espacio y un tiempo totalmente imaginarios, sin embargo muy concretos…
Me sirvo de la memoria visual, de la intuición, a veces me documento si hay objetos menos conocidos, pero siempre sin depender de la “realidad” física. En ese trabajo de idealización, las imágenes se van cargando de un fuerte contenido inconsciente, cosa que sería muy difícil si trabajara a partir de modelos reales.

¿El arte es un proceso mágico? ¿Cumple tus deseos o crea deseos nuevos?
Considero el arte como un proceso místico, similar a los que durante la historia del ser humano se han desarrollado en la alquimia, la cábala, la simbología medieval, la magia, la mística oriental y en cualquier religión o rito pagano, a través de cualquier proceso físico y material que el hombre ha realizado para proyectar en esa práctica su contenido inconsciente e irracional, sus miedos, sus arquetipos, sus preguntas.
Creo que mi pintura, como cualquiera de esos procesos, transforma el interior, tanto de mí como artífice, como del espectador que proyecta en mis cuadros su propio inconsciente como en un test de Rorschach, como si fueran un espejo de nuestro sistema límbico.

Tus pinturas nunca son simplemente alegóricas, tienen la densidad y multiplicidad del sentido del símbolo. En tus títulos muy a menudo das referencias culturales muy precisas que sin embargo acaban por crear otros significados.
Son imágenes que van cargadas de un gran contenido que se percibe como simbólico, aunque básicamente no funcionan como un código que hay que descifrar. Pretenden construir nuevos elementos con la misma carga de energía que poseen los símbolos. Pero no explican, no aclaran, no iluminan, sino que al contrario pretenden aportar oscuridad; precisamente esa puerta que nos introduce en nuestra propia sombra (y en la sombra colectiva).

¿Hay textos o experiencias que te han influido de forma especial?
La influencia más evidente es la de Jung y del estudio de esos procesos de proyección mística que nos enlazan con nuestro inconsciente.

Marie-Louise Von Franz, discípula de Jung, en un texto sobre el simbolismo psicológico de la alquimia, habla de “espontaneidad controlada”. ¿Piensas que puede adaptarse a tu proceso creativo?
No me interesa el registro directo y sin elaborar de sueños o del azar de muchos surrealistas. El mío es un proceso en constante tensión en el que la razón tiende a delirar irracionalmente y el inconsciente debe de intelectualizarse con la conciencia y la cultura. Eso requiere estar atento a la espontaneidad subconsciente, pero trabajar después intelectualmente. Toda aproximación al inconsciente tiene que ser indirecta, y siempre se cuela la civilización por medio. En ese sentido, mi arte es una aplicación práctica del proceso de imaginación activa estudiado por Jung y Von Franz.

¿Te sientes parte de una tradición española?
Soy heredero de una fuerte tradición plástica y también comparto esa visión trágica de la vida tan típica de los españoles, y por supuesto de dos aragoneses como yo, Buñuel y Goya.

¿Cuánto es de importante el uso y la elección de una técnica pictórica?
La técnica es un proceso muy importante y pongo especial esmero en el procedimiento, pero es siempre secundario a lo que es el contenido conceptual del cuadro. La elección de mi técnica entra dentro de una personal atracción por ciertos procedimientos basados en la tradición de los antiguos maestros, de sus resultados plásticos y cromáticos, de la estructura de sus obras. Y viene también de la búsqueda de una verosimilitud figurativa que profundice más en la perversión, en la paradoja, en el conflicto entre el contenido irracional y la realidad aparente.

¿Tu formación médica, aparte de la fidelidad en la realización de las anatomías, ha influido en tu arte?
Tanto la medicina como mi pintura se centran en el ser humano, y de ambas me interesa especialmente el aspecto psicológico.

Pintas cuerpos sacrificales, siempre jóvenes, y parece que al cumplir el sacrificio sean las fuerzas de la ciencia como las de la religión. ¿Quiénes son las víctimas y quiénes los carnífices?
Las figuras que pinto son encarnaciones de mi propio inconsciente, proyecciones de mi anima. Son como un psicoanalista de caballete, y una vez expuestos son psicoanalistas de pared, espejos del inconsciente colectivo. Tanto las ciencias como las religiones pretenden explicar la eterna pregunta del sentido de la existencia, la profunda dicotomía entre lo material y lo espiritual. El Arte debe engranar esa dualidad, su terreno es el espacio entre lo uno y lo otro.

Creo que una de las cosas que hacen tus obras tan inquietantes es la mirada que los sujetos lanzan al espectador (y primero a ti, que los has pintado). ¿Nos miran como en un espejo? ¿Piden ayuda o quieren hacernos aprender algo?
Me miran porque son autorretratos, y miran al espectador porque son espejos. Pero si cuando nos miramos en un espejo, entre el ojo que ve y el que está siendo mirado ha pasado un instante, ya no es la misma persona, está viendo un instante de su pasado. Quiero que mis cuadros sean como un espejo lo suficientemente lejano como para poder ver en él, no nuestra imagen contemporánea sino la parte más antigua de nuestro cerebro, nuestras pulsiones y miedos más primordiales, nuestro sistema límbico, nuestro cerebro de reptil.

En el silencio de tus cuadros el dolor aparece como transfigurado o transmitido de los cuerpos a un lugar difícil de definir. ¿Qué es el dolor en tus obras?
Es lo que nos permite definir la belleza. Están en equilibrio, como en la conjunción de los opuestos alquímicos que da sentido a la totalidad de nuestro “todo” psíquico. Eros y Thanatos.

Dices que cualquiera puede reflejarse en tus cuadros y encontrar en ellos sus angustias y sus deseos. ¿Te interesan las reacciones del público?
En todo caso, mis cuadros me ayudan a descubrir lados escondidos de mí mismo. El espectador debe hablar consigo mismo y hacerse preguntas. No soporto a los que intentan sólo descifrar códigos ocultos, leer mensajes crípticos o significados personales del pintor, sin atreverse a enfrentarse a su propia sombra.




6 comentarios:

  1. Una entrevista interesantísima, gracias por ponerla, Lilo, me ha interesado especialmente la manera en que Dino Valls explica cómo combina consciencia y reflexión, y conocimiento teórico de la mente, con las pulsiones intuitivas del inconsciente, reelaborándolas con alta consciencia de la tradición cultural. Creo que es una visión muy certera de su propia obra la que tiene.

    ResponderEliminar
  2. José Ángel, es un placer poder compartir estas lecturas e introspecciones con personas que como tú las aprecia, entiende y disfruta. Valls lo tiene todo muy claro; tiene un alto dominio técnico y conceptual. Me cuesta creer que exista ahora mismo otro pintor tan completo.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo29/9/09

    Gracias, Lilo, excelente blog, excelente tu mirada encontradora.
    Ramiro Lomelí
    http//ramirolomeli.blogspot.com

    ResponderEliminar
  4. hey, que tal...que interesante entrevista-GOYA, GOYA...gracias.

    ResponderEliminar
  5. Coincido absolutamente con la concepción del arte de Dino Valls.
    Me dedico a la expresión artística y escénica, escribir es algo que hago por afición "necesaria" Lo que no puedo decir con el cuerpo, lo digo con la palabra, para mi son lenguajes diferentes pero complementarios, y puedo asegurarte que lo que "mueve" al movimiento se genera en el inconsciente.

    Un abrazo y gracias por decirme quien eres.

    Pasaré por aquí

    ResponderEliminar
  6. Sí, Mercedes, el inconsciente mueve muchas cosas, y es verdad que el arte es el mejor medio para percibir ciertos destellos de esa parte tan propia ,y no menos desconocida, del ser humano. Gracias por dejar tu comentario y gracias también por abrirte al mundo a través del arte. ¿Qué sería de nosotros sin él?

    ResponderEliminar